El futuro se sabe por el beso en el aeropuerto, fíjate bien cómo te recibe. No hubo beso.
***
Me vienen a la cabeza dos momentos de vergüenza y de dolor:
leer tu correspondencia, saber tu correspondencia.
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Uno se acostumbra a las cosas de siempre. Después, se siente la distancia entre las manos, la mirada ya no es la misma.
Susan me dijo que las infidelidades son una grieta que nunca cierra.
sábado, 26 de septiembre de 2009
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Par de tres
Tengo tres arrugas en cada ojo. Un lado marca las decenas, el otro las unidades. Mañana cumplo años y ya hice mi lista de deseos.
Ver el Tajo abrazado de mi amor con Madredeus cantando Alfama. El último cuadro de Wang-fo y una Venus de Milo como la de Bertolucci. Un mundo para Alondra y una fiesta de sombreros con mis hermanos. Primaveras, jacarandas, tabachines, lluvias de oro y ceibas en flor. Visitar a Carmita Quesada en Tlacotalpan y tomar una Superior con el Duque. Escuchar con Reiko el segundo concierto para piano y orquesta de Brahms. Una mañana como las de cada año en Pátzcuaro. Un número siete como el de Rayuela. Un bocadillo de chuleta con roquefort y una botella de cava extra con la Duquesa. Duraznos verdes con sal y Andreas Brantelid en le château de ma mère. Escuchar a mi ahijada favorita reirse en el jardín de la alegría. Las hijas de Monsieur de Sainte Colombe cantando "une jeune fillete". Un concierto de Xenakis con una desconocida al lado. Cenar en La Ratatouille, después ir por un postre de los de Maria Antonieta. Una socia de chocolate y especias, otra roja de bolitas blancas. Un paseo en la barca de Paikea Apirana. Una tarde de película con los Villegas. Tomar un Scotch en las rocas con Rosita San Román y Pérez Prado. Una visita a Nueva York en blanco y negro con Woody Allen de guía. Pasar la tarde escuchando las pequeñas memorias de mi abuelo. Bailar "I love to boogie" con mis papás de la Americana. Una inmersión con pececitos de colores en Cabo Pulmo. Valles de hierbas aromáticas y montañas de especias. Un helado de dulce de leche con Borges. Aquella tarde perfecta en el zócalo y una lluvia de estrellas frente a la Bibliothéque Nationale. Ver la Peña de Bernal con una quesadilla morada en la mano. La historia de Adriano cuando conoció a Antinoo. Muchos hijos que regresen a casa de sus papás todos los días. Agur Jaunak nadando en una alberca de sauvignon blanc bien frío. Marta Argerich en el Colón. La brisa de Punta Raza en la cara con Goran Bregovic cante y cante. Una tarde con Cecilia Bartoli, otra con Jessye Norman. San Cristobal de las Casas, Mérida y Oaxaca... a escoger.
La mayoría y muchos otros están cumplidos.
Ver el Tajo abrazado de mi amor con Madredeus cantando Alfama. El último cuadro de Wang-fo y una Venus de Milo como la de Bertolucci. Un mundo para Alondra y una fiesta de sombreros con mis hermanos. Primaveras, jacarandas, tabachines, lluvias de oro y ceibas en flor. Visitar a Carmita Quesada en Tlacotalpan y tomar una Superior con el Duque. Escuchar con Reiko el segundo concierto para piano y orquesta de Brahms. Una mañana como las de cada año en Pátzcuaro. Un número siete como el de Rayuela. Un bocadillo de chuleta con roquefort y una botella de cava extra con la Duquesa. Duraznos verdes con sal y Andreas Brantelid en le château de ma mère. Escuchar a mi ahijada favorita reirse en el jardín de la alegría. Las hijas de Monsieur de Sainte Colombe cantando "une jeune fillete". Un concierto de Xenakis con una desconocida al lado. Cenar en La Ratatouille, después ir por un postre de los de Maria Antonieta. Una socia de chocolate y especias, otra roja de bolitas blancas. Un paseo en la barca de Paikea Apirana. Una tarde de película con los Villegas. Tomar un Scotch en las rocas con Rosita San Román y Pérez Prado. Una visita a Nueva York en blanco y negro con Woody Allen de guía. Pasar la tarde escuchando las pequeñas memorias de mi abuelo. Bailar "I love to boogie" con mis papás de la Americana. Una inmersión con pececitos de colores en Cabo Pulmo. Valles de hierbas aromáticas y montañas de especias. Un helado de dulce de leche con Borges. Aquella tarde perfecta en el zócalo y una lluvia de estrellas frente a la Bibliothéque Nationale. Ver la Peña de Bernal con una quesadilla morada en la mano. La historia de Adriano cuando conoció a Antinoo. Muchos hijos que regresen a casa de sus papás todos los días. Agur Jaunak nadando en una alberca de sauvignon blanc bien frío. Marta Argerich en el Colón. La brisa de Punta Raza en la cara con Goran Bregovic cante y cante. Una tarde con Cecilia Bartoli, otra con Jessye Norman. San Cristobal de las Casas, Mérida y Oaxaca... a escoger.
La mayoría y muchos otros están cumplidos.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Me.late
A veces sueño y todo me parece real, pero no siempre lo recuerdo. Anoche me gané el melate, pero todo el tiempo vi la sorpresa y la alegría a través de espinos que iban creciendo, hasta que todo se volvió inalcanzable... quizá mi sueño sabe que el premio se me va en dos días, por eso decidí hacer una lista, para que no se me olvide lo que quiero hacer con él:
Restaurar la casa de mis abuelos y convertirla en un espacio para compartir música, libros, artes y risas. Financiar publicaciones y varios números de la Revista Piso. Construir una salita de conciertos y traer músicos de todos lados. Comprar y restaurar la casa Rubio. Premiar con becas a estudiantes de arquitectura y música. Viajar. Y si me sobra algo, quizá cambie el coche por uno con radio.
Restaurar la casa de mis abuelos y convertirla en un espacio para compartir música, libros, artes y risas. Financiar publicaciones y varios números de la Revista Piso. Construir una salita de conciertos y traer músicos de todos lados. Comprar y restaurar la casa Rubio. Premiar con becas a estudiantes de arquitectura y música. Viajar. Y si me sobra algo, quizá cambie el coche por uno con radio.
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