Hace un par de meses, mientras me cortaba las uñas de los pies descubrí que en la punta de las más grandes habían aparecido unas manchas color naranja en forma de semicírculo, opuestas completamente a la curvatura natural del borde exterior. Llamé a mi hermano médico y me mandó al buzón... llamé a mi cuñado, también médico y le conté mi problema, siempre resistiéndome a estar sentado en la sala de espera de cualquier consultorio (podría hacer otra entrada de lo feos que son todos ellos). Me dio no se cuántas explicaciones, estuvo el hombre viendo, consultando libros, preguntando a sus colegas durante semanas, porque no encontraba ninguna explicación a lo inusual del color, que no correspodía a ningún cuadro sintomatológico que le pareciera conocido.
Hace unos días, me llamó para darme a escoger entre morir de una micosis rarísima causada por la falta de higiene o una grave desnutrición... atendí el teléfono desde mis vacaciones en un pueblo de la sierra, mientras me cambiaba los zapatos después de un paseo por la lluvia (con muchos trabajos, porque la panza me estorbaba).
Doy gracias a Dios porque me dio a mi mamá que me enseño a ser aseado, a disfrutar de la comida y a usar calcetines claros sólo cuando hago deporte; también por las montañas donde me paseaba mientras la lluvia mojaba mis pies y por mis zapatos naranja que despintan con el agua. Gracias.