Ven pequeñito, acuéstate aquí, en tu lugar.
Te cuento un cuento.
Duérmete chiquito.
¿Viste el cielo en la tarde? yo sí.
Todavía estaba azul cuando salió la luna, pero no estaba completa,
le faltaba la mitad.
¿En dónde está la otra parte? le pregunté a una estrella que andaba por ahi.
No dijo nada.
Me quedé un rato recargado en el árbol que me gusta.
Estaba lleno de pájaros.
Por lo que pude entender, cantaban sus oraciones antes de dormir.
La estrellita empezó a tintinear.
¿Qué dices?
Parecía que se esforzaba.
¿En dónde? le grité con la mirada.
Se encendía y apagaba, pero las luces de la avenida no me dejaban oir.
¡No te escucho!
De repente la estrellita rodeó la mitad de la luna y se movió hacia el sur.
Entonces le entendí.
La parte que faltaba se fue para cuidarte.
Todo apunta para que el final sea feliz.
(Iba a decir des.enlace, pero es más bien lo contrario)
Dentro de pocos días las dos mitades estarán juntas.